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¿Quién es el dueño de tu catálogo?

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En toda operación multicanal hay un sistema que manda: el que tiene la versión verdadera de tus precios y tu stock. Se lo llama el maestro. Si no definiste cuál es el tuyo, probablemente tengas varios discutiendo entre sí, y esa discusión se paga en sobreventas y en precios desactualizados.

CON MAESTROTu sistemaCosto $600Reglaspor canalMercado Libre$1.150Tiendanube$1.000Shopify$980Tres precios distintos, los tres calculados desde el mismo costo.SIN MAESTROMercado Libre$1.150Tiendanube$1.000Shopify$980se edita aquíse edita aquíse edita aquíLos mismos tres números, y nadie sabe cuál es el correcto.

¿Por qué hace falta un solo maestro?

Porque dos fuentes de verdad no son dos fuentes de verdad: son un conflicto esperando a ocurrir.

Si actualizas un precio en tu tienda propia y otro precio en el marketplace, y además tienes una hoja de cálculo que alguien edita los lunes, no tienes tres sistemas sincronizados. Tienes tres versiones y ninguna forma de saber cuál gana. Cuando aparece una diferencia, nadie puede reconstruir qué pasó.

La pregunta correcta no es «¿cómo mantengo todo igual?» sino «¿cuál de todos manda cuando hay diferencia?».

Un maestro no significa un precio único

Es la confusión más común, y conviene sacarla del medio antes de seguir. Tener un maestro no es publicar el mismo número en todos lados: es que todos los números salgan del mismo lugar.

Lo que el maestro guarda es el dato de partida —el costo, o una lista— y la lógica que lo convierte en el precio de cada canal. Mercado Libre se lleva su comisión y a veces el envío; tu tienda propia no cobra comisión; un mayorista tiene otro margen. Los tres precios tienen que ser distintos, y esa diferencia es una decisión, no un descuido.

La prueba para saber si tienes maestro es simple: si sube el costo de un producto, ¿cuántos lugares tienes que tocar? Con maestro, uno, y los tres precios se recalculan solos. Sin maestro, tres, y el que te olvides queda vendiendo con el margen viejo.

¿Cuáles son las arquitecturas posibles?

Hay dos, y las dos funcionan bien.

El sistema de ecommerce es el maestro. Tu catálogo, tus precios y tu stock viven en la plataforma de gestión de ecommerce, y desde ahí bajan a Mercado Libre, a tu tienda propia y a los demás canales. Es el camino natural si tu negocio nació online o si no tienes otro sistema instalado. Ventaja: una sola pantalla para operar todo. Requisito: que ese sistema sepa hacer bien todo lo demás — facturar, comprar, reportar.

Un ERP externo es el maestro. Ya tienes un sistema que maneja tu producción, tus compras o tu contabilidad, y ahí vive la verdad sobre costos y existencias. Esa información viaja hacia la plataforma de ecommerce, que se encarga de distribuirla a los canales y de traer las ventas de vuelta. Ventaja: no rompes lo que ya funciona. Requisito: que el puente sea confiable y que las reglas de sincronización estén bien definidas.

¿Cómo elijo?

Con una pregunta sola: ¿dónde se carga hoy un producto nuevo por primera vez?

Si la respuesta es «en el sistema que uso para comprar y facturar», ese es tu maestro y no deberías moverlo. Si la respuesta es «en una hoja de cálculo» o «directo en Mercado Libre», entonces todavía no tienes maestro, y ese es el problema a resolver antes que cualquier otro.

¿Y si cambio de opinión más adelante?

Se puede cambiar, pero no es gratis: hay que redefinir el sentido de cada regla de sincronización y volver a mapear las vinculaciones. Conviene decidirlo antes de conectar el segundo canal, no después del cuarto.


EcomGestión funciona en las dos arquitecturas —como maestro de tu catálogo, o recibiendo el maestro de tu ERP— y en las dos calcula el precio de cada canal con reglas, partiendo del costo o de una lista. EcomGestión ERP o el modo Hub.